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Manfred Boden

Manfred Boden fué un estudioso de la TCI, conocido por su contactos mediante el uso de la computadora. Tuvo su mayor auge entre los años 1980 y 1981, en la Alemania Occidental.

Boden, como la gran mayoría hasta el momento, captaba voces mediante el uso de grabadoras de cinta magnética; hasta que un día, las propias psicofonías le anunciaron que dialogarían por teléfono.



En 1980 fué llevado a la televisión (RTL de Luxemburgo) para dar a conocer sus estudios sobre la TCI y mostrar de que forma recibía los mensajes.

A partir del verano de 1981, Manfred comenzó a recibir las llamadas telefónicas. En un principio se trataba de llamadas anónimas, en las que solo se escuchaban sonidos extraños, con el tiempo comenzó a escuchar música y más tarde, a los comunicantes que daban breves respuestas a preguntas que él formulaba. A partir de los últimos meses de 1982 las llamadas comenzaron a ser cada vez más frecuentes. En un principio, aparecieron mientras hablaba con su amiga Ursel o con un conocido técnico en computación (Jürgen W.); surgiendo en las conversaciones numerosas voces por detrás, que incluso desconectaban a los amigos de Boden.

Poco a poco fue descartando que pudiera tratarse de algún otro abonado, que entrara en su conversación por error. Ante la persistencia de este fenómeno, Boden comenzó a grabar aquellas misteriosas conversaciones. Así pudo comprobar que aquellas voces dominaban -además del alemán- varios idiomas, entre ellos el francés, inglés, italiano y el español. Las voces grabadas del teléfono, eran siempre muy claras, e indistintamente aparecían como masculinas y femeninas.

Para poner a prueba a los misteriosos telecomunicadores, Boden comenzó a realizarles algunas preguntas, cuyas respuestas solo él conocía. Se sorprendió del número de veces que las voces acertaban.

Además de las interrupciones que las voces hacían cuando hablaba con sus amigos por teléfono, comenzó a recibir llamadas especialmente realizadas por las voces, entre diciembre de 1982 y marzo de 1983. Estas llamadas se hicieron regulares y en algunas ocasiones bastante prolongadas, debidamente grabadas y posteriormente catalogadas por Boden.

Según el principal protagonista de esta historia, las voces solo eran oídas por él, mientras que su amiga, al otro lado de la línea telefónica, no podía escucharlas. Incluso las voces le habrían censurado a Manfred algunas palabras de su amiga, cuando ésta decía alguna palabra impropiada. Preocupado por el fenómeno que acontecía cada vez con más frecuencia en su teléfono, Manfred Boden hizo revisar la línea telefónica por parte de técnicos particulares y por los de la propia compañía telefónica. La respuesta era siempre la misma; que no existía ninguna irregularidad, ni ningún indicio de que el teléfono estuviese manipulado o defectuoso.

Para Manfred Boden estas llamadas no eran en absoluto agradables. La frecuencia cada vez mayor con la que se repetían producían una gran desgaste psicológico en él, que iba aumentando cada vez más. En cierta ocasión, y en un período de tiempo de tan solo cincuenta y tres minutos, recibió la cantidad de veintiséis llamadas, donde en algunas se producía la ya habitual conversación, pero en otras solo eran ruidos y sonidos repetitivos. A causa de la situación, Boden comenzó a sentir verdadero terror por este fenómeno que lo acosaba, hasta el punto de presentar quejas formales contra personas desconocidas. Por este motivo, su instalación telefónica fue sometida a un riguroso examen técnico, con el resultado de que no había ninguna característica especial en su línea telefónica.

¿Que decían las voces?
El contenido de las conversaciones telefónicas de Boden, grabadas muchas de ellas en cinta, tratan de diversos temas. Por lo general le hablaban en inglés o alemán y se identificaban como espíritus. Manfred Boden llegó a considerar tan desagradable aquel fenómeno que interpuso una denuncia contra aquellos desconocidos que continuamente llamaban a su teléfono. A partir de principios de febrero de 1983, las llamadas se interrumpieron, al menos aparentemente. Ursel, la amiga de Boden rompió su amistad con él en medio de un estado casi paranoico, y terminó acusando a Boden de incomodarla en horas nocturnas con sus llamadas telefónicas, llamadas que Boden no habría realizado.

En 1984 los fenómenos telefónicos en casa de Boden continuaban produciéndose. En una ocasión, desde su residencia en Stuttgart,capital del estado Baden-Württemberg (Alemania), Manfred llamó por la noche a su amigo Gert Betzold. Ante la aparición de los fenómenos, Boden sugirió a su amigo que desease un tipo determinado de música. Inmediatemente surgió en la comunicación una melodía que se mantuvo por un tiempo. Repitieron la experiencia, y a cada deseo surgía una nueva música. EL compañero de conversación de Boden no oía ninguna de estas intervenciones, por lo que Manfred registraba todo en una cinta magnetofónica.

Ese mismo año, Boden comenzó a utilizar una computadora para registrar las voces.

EN BUSCA DE EXPLICACIONES:

El conjunto de casos que hemos repasado aquí, resulta en un principio increíble. El fenómeno resulta por momentos tan lejano a la idea que tenemos del mundo, que se nos antoja como un conjunto de alucinaciones y fraudes difíciles de encuadrar hasta como fenómenos paranormales. Y tanto es así, que buena parte de los parapsicólogos rechazan este tipo de sucesos por su fuerte carácter contracultural. Por otra parte, quienes han asumido el investigar y dar un punto de credibilidad a estas experiencias, han barajado las más diversas hipótesis sobre la naturaleza del fenómeno.

La hipótesis de que se trate solo de simples alucinaciones, puede resultar en muchos casos poco consistente. Existen numerosos casos debidamente documentados, donde terceras personas confirman el hecho de la llamada y la escucha de las voces. Las voces de llamadas telefónicas grabadas, no admiten esta explicación, especialmente por la poca capacidad alucinatoria de las grabadoras.

La hipótesis más extendida entre los parapsicólogos -al menos entre quienes aceptan el fenómeno- es la que apunta a una influencia psicocinética inconsciente en el sistema eléctrico del teléfono, de modo que éste realmente suene; e incluso que module la voz en el aparato. El caso que mejor se podría ajustar a esta teoría, es el Rosenheim, que detallamos al principio. Allí no se producían voces, y las llamadas (y el resto de los fenómenos) solo se producían cuando se encontraba presente la joven Anne Marie, por lo que resulta sugerente explicar el caso a través de la psicokinesis inconsciente. Sin embargo, con la aparición de voces y diálogos, esta tesis no resulta tan sencilla, ni evidente.

Ya hemos visto cuando tratamos las voces en cinta magnética, que muchos parapsicólogos defienden las teorías animistas, las cuales se trasladan al fenómeno de las voces telefónicas con similar estructura. Otro detalle importante a tener en cuenta, es que muchos de los sucesos únicos o puntuales de recepción de estas voces han sucedido cuando el testigo estaba bajo la fuerte presión emocional ocasionada por el fallecimiento de un ser querido. Y este estado de inestabilidad emocional es, en opinión de algunos estudiosos, fuente de producción de sucesos paranormales.

Manfred Boden murió el 23 de marzo de 1990 de un paro cardíaco, anunciado unos 15 meses antes, a través de una psicofonía captada en la computadora.